Intervista a Josè Seves

Sul sito La Republica cultural è apparsa questa intervista di Julio Castro a Josè Seves datata 30 giugno 2009. Ringrazio Victor per averla segnalata. Potete leggerla integralmente cliccando qui

Hace 36 años cantabais al pueblo, hacíais canciones populares ¿seguís haciendo el mismo tipo de canción?

Lo nuestro no tiene un solo marco de definición, tiene muchos, somos parte de un movimiento que recupera una sabiduría musical que viene del folclore de América Latina, una parte muy importante: por ejemplo, hoy se conoce la música andina, antes no se conocía.
Y, lógicamente, la simbología de ensalzar la cultura chilena y latinoamericana, era parte, si tú quieres, política ¿es política o humana? (me pregunta, y pico adrede “¡es política!”), ¡sí, pero es humana también!, porque significa reconocer una parte étnica muy importante del país.
En ese sentido sí, nos interesa siempre América Latina y Chile.

Dices, es político y humano, pero ¿cuánto de aquello por lo que os manifestábais y que os valió un exilio de tantos años político veis hoy que se ha recuperado en el Chile actual?

Bueno, hubo una dictadura tremendamente feroz y destructora de una buena parte del camino democrático construido como República en Chile. No fue solamente un golpe a un gobierno de un Presidente socialista, fue el golpe a una serie de conquistas democráticas que se habían logrado desde el comienzo del siglo pasado hasta 1973. Por lo tanto, la recuperación de aquello es lenta.
Aún estamos disconformes, porque aunque se han hecho grandes cosas, la Bachelet da cuenta ahora en mayo de las políticas sociales y, realmente, se ha ido tratando de superar el 40% de pobreza que dejó la dictadura, pero otra obligación será hacer una sociedad más equilibrada. En Chile existen riquezas enormes y pobreza también extrema: es uno de los países con más diferencias dentro de los países del primer mundo. El asunto es hacer un equilibrio social más justo, esa es la pretensión y la exigencia, creo yo, de la mayoría de la gente.

Como cuestión fundamental ¿qué echarías de menos de aquel Chile de Allende en el Chile de hoy?

El Chile de Allende es también el Chile que viene de antes, por eso hablo de movimientos democráticos que conquistaron espacios de democracia hasta el ’73 en el siguiente sentido: sindicalismo de una gran representación y de un gran prestigio. Fue absolutamente castigado por la dictadura, por eso ahora recién resurge. Organizaciones sociales y estudiantiles también fueron castigadas y, como tú sabes, silenciadas con la muerte. Eso sobre todo ha ido recuperándose. Una de las cosas que quisiéramos tomar como más importante, y que tiene la sociedad más civilizada en el mundo, no sé quiénes serán, los alemanes, los españoles, los suecos… no sé, pero dentro de estos países de Europa hay situaciones sociales de mucha honra, por decirlo de alguna manera: áreas verdes, escuelas cerca de la casa, etc., en definitiva, todo aquello que significa parar las ambiciones de la gente de dinero en nuestro país. ¡Bien complicado! Por ejemplo, hicieron una cosa que en Alemania no se haría. No sé si aquí existe o no, pero conozco lo de Alemania: hay una institución educacional que es el Estado, que se preocupa que sea igual para todos; pues eso en Chile, con la derecha que tenemos no es posible. Hoy día la educación es un negocio y la educación estatal que existe es de baja calidad. Nosotros fuimos educados en colegios estatales en el tiempo en que el Estado daba calidad de educación. Eso es lo que tenemos que recuperar.

¿Qué peso crees que tiene la música y la cultura en todo su sentido, en la recuperación de las libertades y en la democratización de un país?

Parece que a veces algunos entienden que si uno hiciera canciones de protesta, eso concienciaría a la gente y ese tipo de cosas. Creo que lo más importante es poder democratizar la participación de la gente en la cultura, esté esta al nivel que sea, pero que se de al individuo la posibilidad de acercarse, sea para tocar un instrumento o para ver un espectáculo. Eso sería una conquista muy importante de alcanzar y también tiene que ver con la educación, dar mayor cualidad a la educación musical en las escuelas y todo eso, pero es un problema complicado. Hoy por hoy hay un control de los medios de comunicación en todo el mundo. En el nuestro se habla de un consorcio de familias que son dueños de todos los medios de comunicación, y por lo tanto calla lo que quieren que se calle y publicitan lo que quieren que se publicite. Así que estamos yendo de farándula y resulta que sabemos repoco de las cosas sociales que la democracia ha conquistado, porque los medios de comunicación están al otro lado. Es una cuestión que tiene que ver mucho con nuestra posibilidad democrática y nuestra libertad.

Revisando vuestra trayectoria, parece que lleváis camino de seguir toda la vida en un movimiento musical. Vosotros que sois el Inti Histórico, parece que sois una parte muy simbólica de Chile ¿o allí no es así?

Bueno, sí, somos uno de los más emblemáticos. Ahora no sé cuánto más durará, pero hasta ahora seguimos buscando tocarle el pecho a la gente con lo que cacemos, en el sentido de apasionarlos, conmoverlos un poco. Pero aparte de eso ahora estamos haciendo un proyecto que tiene que ver, no sabemos aún bien, si con música infantil o con música dedicada al mundo infantil y, al mismo tiempo, te lo pongo en duda, porque hay también muchas cosas dedicadas a los niños, y puede ser algo totalmente transversal, en el sentido de que todos seguimos siendo niños. Así que, de repente había sorpresas: tengo una hija de tres años (¡imagínate!) y le encanta el “Cándido”, que yo diría que no es una canción para niños, pero también “La culebra”, que es bien complicada, pero le encanta porque hay un juego… no sé, pero estamos en esa búsqueda ahora y volviendo a Chile, seguramente, este año tenemos que hacer ese disco. Y eso es signo de vitalidad y de que sigue el río corriendo.

Tomando un poco un término acuñado por el recientemente desaparecido Mario Benedetti ¿os sentís más allí, aquí… es duro el “desexilio”?

Claro, uno se convierte en algo así como ciudadano del mundo, en el sentido de que hemos conocido Europa, hemos vivido en Italia, pero igual siempre hay una cierta nostalgia de las buenas cosas que uno conoce acá… en general en lo que ha viajado, también. Y claro, se convierte en un lugar sin fronteras, y este exilio, como decía un poeta chileno, es “nostalgia del futuro”, nostalgia de las cosas que uno quisiera que estuvieran mejor. Y eso lo persigue uno en todas partes, o debería suceder. La lucha es común.

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